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lunes, 15 de agosto de 2011

REFLEXIÓN SOBRE EL MIEDO. EL RATÓN MIEDOSO.




Había una vez un ratón que vivía con ataques de pánico en la casa de un viejo gato.
El ratón cada vez que veía al felino, se espeluznaba y tembloroso huía despavorido a la ratonera, hasta que en cierta ocasión, un mago que estuvo de visita se compadeció de él y le concedió el favor, no de quitarle el miedo pero, por lo menos de convertirlo en un animal más fuerte, y más poderoso.
En estos arreglos, el mago hizo del ratón temeroso, un gato joven y fuerte.


Pero, a las pocas horas de la visita del mago a aquella casa, apareció el recién convertido gato lleno de pavor, quejándose de miedos porque en el jardín había visto a un perro, el mago volvió a compadecerse de él y lo reconvirtió en perro agresivo.
Y el remedio volvió a fracasar, porque antes de la noche entró el perro corriendo, buscando amparo, ya que en el bosque se había topado con una pantera.
El mago, desesperado por las fallas de las conversiones anteriores, habló seriamente con aquel animal, y le advirtió que era el último abracadabra que gastaría en las transmutaciones genéticas del animal, y lo convirtió en pantera.


Sin embargo, como era de esperarse, la pantera, regresó de su primer aventura por las profundidades del bosque, trémula y jadeante por los efectos del pánico… -es que me encontré a un cazador, buscando panteras!, dijo en son de queja.
El mago furioso, le respondió: “Mira, contigo es inútil todo cambio porque si te convierto en cazador, vendrás llorando de miedo, a la primera enfermedad de tu hijo y tan pronto tengas un conflicto con la esposa. Por lo mismo, te regresaré al estado de ratón miedoso como te conocí…”.


Es cierto, de poco o nada sirven los cambios de estado social, económico, religioso, y familiar para tratar de matar las serpientes del miedo y la cobardía. 
El miedo no existe fuera de la piel, sino enredado en la mente de cada ser . 
La solución consiste en aprender a dominar la mente, en estar consciente que uno es el que ordena y decide, no sirve de nada querer cambiar las cosas físicas y exteriores porque el problema está en el interior.


¿Se puede vivir con miedo? El miedo es un sentimiento o emoción incapacitante que nos nubla la vista y hace que no podamos disfrutar de la vida como nos merecemos. Quizá te sirvan estos consejos para vivir sin miedo.

¿Qué hacer cuando el miedo nos atrapa?

1) Piensa que la mayoría de miedos son infundados. Estamos anticipando hechos futuros que en un alto porcentaje no se van a cumplir.

2) Focalízate en lo positivo: pon tu foco de atención en aquellas cosas que te agradan. Vive el momento y rodéate de experiencias y personas positivas.

3) La vida es un suspiro
. ¿Vale la pena vivirla atenazada por el miedo? A todos nos va a llegar la hora. No me gustaría estar en mi lecho de muerte y pensar que no he podido realizar ciertas cosas o que he tomado ciertas decisiones porque tenía miedo. Échale cara al asunto.

4) Comparte tus miedos con otras personas. Tener gente alrededor tuyo siempre será un aspecto positivo. ¿No tienes a nadie? Desdóblate. Piensa en ti como ese niño pequeño que fuiste y necesita tu protección. Cuida de ti como si fueras un niño. Habla interiormente contigo. Será una conversación entre un adulto fuerte, responsable, alegre, poderoso y exitoso, y un niño pequeño indefenso y temeroso ante la vida.

Quiérete mucho a ti mismo. Si tienes hijos los amarás más que a tu propia vida. Tu también tienes tu niño dentro de ti. Quiérelo y hazlo fuerte.

5) ¿Tienes buena salud? Entonces, ¿de qué te quejas? La salud es lo más importante de la vida.

6) Haz lo que creas justo. No anticipes hechos. Vive el momento y cuando tengas que actuar, actúa sin miedo, con firmeza y con justicia. Seguro que tienes unas convicciones fuertes. Aférrate a ellas y no dejes que nadie pase encima por ellas. En esta vida no hay que tener miedo ni a la muerte. Haz que tu bandera sea la justicia, la verdad, la firmeza, Dios, la bondad, el sacrificio, la alegría... Crece como persona y afronta con valentía las situaciones cuando se presenten.
Abre tu corazón a Dios, y refugiate en el gran amor que Él tiene con quienes le aman......ora y habla con Él, como si estuviers dialogando con un amigo, confíale tus miedos, pídele con fe y muy pronto verás la solución.







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